jueves, 9 de febrero de 2017

Todo va a ir bien

Releer estos pequeños párrafos plagados de mí me transporta a días pasados, a días que se que  se repetirán. Me devuelven imágenes claras y concisas, otras borrosas y con los bordes quemados. Trazos de mi vida, felices y dolorosos a la vez. Pero qué bonito es eso ¿no?. Saber que puedes recurrir a palabras para recordar.

martes, 15 de noviembre de 2016

Everybody hurts

Volví al bucle sin darme cuenta. Me acoge y me mece sumiéndome en una tranquilidad absoluta, alejada de cualquier cosa que pueda hacerme participar en la vida real. Hace que los planes se alejen de mí, invitándolos a aparecer en cualquier otro momento, haciéndome creer que siempre hay tiempo para todo y los sustituye por un miedo irracional, que se enreda en mis extremidades y profundiza cada vez más.

domingo, 12 de junio de 2016

Y sin embargo

Supongo que mis expectativas eran bastante elevadas y que al llegar aquí cambiaron un poco, o quizás seguían siendo las mismas y por eso me duele a ratos el corazón...

Que en ningún momento he hecho algo que no quisiera, aunque puede que en el tintero sí queden algunas de las cosas que estaban en la lista. Sigo teniendo la impresión de que no he dejado de ser quien soy en ningún momento, y quizá sea ese el problema...

No sé, espero equivocarme al decir que estos días se me harán largos. Una recta final que me devolverá al calor de los brazos que me conocen y valoran si importar nada más...

lunes, 1 de febrero de 2016

No tienen derecho.

Hoy al despertar me ha apetecido ponerme falda, así que después de ducharme he rebuscado por los cajones, he sacado mi falda negra y me la he puesto encima de las medias, he salido de casa contenta, me sentía guapa, sexy incluso. 
No sabía que justo al salir a la calle iba a cambiar de parecer. He sentido un asco inmenso e irreprimible cuando el hombre que lleva el bar de debajo de mi casa, el cual me saluda todas las mañanas, me ha comido con los ojos haciéndome un repaso de arriba a abajo.
He seguido sintiendo asco durante todo el camino, notando miradas de aquí y allí, evaluadoras, lascivas, asquerosas. Me miraban como si no hubiesen visto unas piernas en su vida, tenían los ojos teñidos de promesas nada agradables, de deseos llenos de lujuria.
Y yo, que en ningún momento pretendía provocar ningún tipo de reacción al ponerme falda esta mañana, no he podido hacer otra cosa que tirar de la tela hacia abajo intentando cubrir el máximo de mi piel posible. Me han hecho sentir sucia por enseñar las piernas, que son mías y de nadie más y con las cuales puedo hacer lo que me da la gana. Me han mirado tan intensamente que he tenido la sensación de ir desnuda.
He subido el volumen de la música para no oír los comentarios que han acompañado las miradas y he ignorado cualquier palabra que se haya podido colar entre las notas, me he bloqueado, impotente, no sabía qué contestar.
Me he sentido agredida, HE SIDO agredida.

No quiero dejar de ponerme falda cuando me apetezca, no quiero dejar de ir sin sujetador si me da la gana, NO QUIERO, simplemente porque estoy en mi derecho. No quiero tener que aguantar comentarios y miradas como las de hoy, que me hagan sentir como si fuera algo que se pueda poseer, tocar o cosas semejantes. 
No quiero sentir asco y repugnancia por vestir como me apetece, ni dejar de hacerlo para evitarme lo que he vivido hoy. No somos nosotras las que nos hemos de "tapar", es la gente de nuestro alrededor la que ha de aprender que no somos de nadie y que tenemos todo el derecho del mundo a vestir como queramos, pero que ellos no tienen ninguno para decirnos barbaridades y hacernos insinuaciones. No tienen derecho a hacernos sentir mal, no tienen derecho a opinar sobre algo que no les concierne. No tienen derecho a hacernos sentir sucias. NO TIENEN.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Noches de boda

Esta noche levantaré la copa por todos los momentos del 2015, hayan sido buenos o malos. La verdad es que creo que puedo contar con los dedos de las manos las veces que he llorado este año, y tampoco pasa nada si no hubiese podido, llorar es bueno, pero eso significa que no he tenido razones, y eso es absolutamente maravilloso.
He reído, abrazado, besado, hecho el amor y follado. He conocido a gente increíble, he desconocido a personas que creía conocer, y he reconocido a otras personas que estaban en mi vida, pero que ni por asomo significaban lo que significan ahora.

Así que primero brindaré por este magnífico 2015, y después lo haré por todo aquello que me depare el 2016, y que estoy segura de que no me dejará indiferente.

Feliz este año y todos los que vienen, eso es lo importante.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Con dos camas vacías

He desaprendido a dormir acompañada, a ir de la mano por la calle con alguien del sexo opuesto, a dar besos teñidos de amor irracional. He desaprendido, por suerte o por desgracia, a pasar noches en vela pensando en alguien, a contar las horas del reloj y a notar que cada segundo es una eternidad.
He desaprendido qué es eso del sexo con amor, qué se siente cuando te estalla el corazón y te flaquean las piernas.

Pero también he aprendido a quererme, como nunca querré a nadie. He aprendido a dormir ocupando toda la cama, a sonreír porque sí, sin buscar ninguna explicación. He aprendido a disfrutar del sexo conmigo y con los demás, a extasiarme con besos de conocidos y de desconocidos también. He aprendido que algunos secretos es mejor tenerlos guardados bajo llave y que otros es mejor compartirlos entre risas y cervezas.

Desaprendí una parte de mí, pero aprendí sobre otra que desconocía. Una recuperable y la otra imperdible.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Sé feliz

Las películas con un argumento pasteloso y tópico, de esas que sabes desde que lees el primer nombre de un actor que va a terminar así. Y ciertamente. Cuando salen los créditos finales te gustaría que hubiera alguien al lado para decirle: ¿lo ves? te lo dije. Pero no hay nadie. Nunca hay nadie.
¿Soy la única a la que le gustan las películas sobre la Navidad? Y que lo mejor de ellas sea que las empiecen a dar dos meses antes. Dos meses viendo películas sobre familias felices abriendo regalos, con enamorados como argumento principal en todas y nieve. Siempre hay nieve. Y la misma sensación de vacío al recordar que desde hace casi dos años hay un hueco en mi mesa, que mis Navidades ya nunca serán las mismas y que esos finales son una mierda, que no se los cree nadie, pero siempre es bonito imaginar que sí.